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Cultura castrexa

Cultura castrexa

La cultura castreña o castrexa en Galicia

En la transición de la Edad de Bronce a la Edad de Hierro surgen en el noroeste peninsular los castros, un tipo de asentamientos fortificados que darán nombre a la cultura castrexa o castreña. Este período abarca desde el siglo VIII a.C. hasta la dominación romana en el siglo I a.C., aunque algunos castros gallegos permanecieron ocupados hasta el siglo IV d.C., bajo la denominada cultura galaico-romana, una integración entre la cultura autóctona y la cultura romana.

La cultura castrexa se considera actualmente una fusión entre elementos autóctonos del Bronce final (la población de los oestrymnios o “pueblo del extremo occidente”, según los denominarían posteriormente los romanos) e influencias culturales de pueblos centroeuropeos (pueblos célticos), atlánticos y mediterráneos.

Los primeros castros aparecieron en el siglo VIII a.C. en el norte de Portugal y en las Rías Baixas. Progresivamente se extendieron hacia el norte y desde la costa hacia el interior, probablemente siguiendo las vías fluviales. Su área de extensión ocupaba el territorio de la actual Galicia y llegaba por el este hasta el río Navia (Asturias) y por el sur hasta el río Duero (Portugal).

La principal aportación de los pueblos centroeuropeos que llegaron al noroeste procedentes del entorno del Mar Caspio y el Cáucaso entre los años 950 y 650 a.C. fue la introducción de la técnica del hierro, que la población autóctona aún no conocía.

 

Castro de Baroña. Porto do Son, A Coruña. Fotografía de Turismo de Galicia.

 

Tipos de castros

Los castros son la primera construcción arquitectónica doméstica estable que aparece en Galicia y suponen la definitiva sedentarización de la población.

Su emplazamiento corresponde con lugares con condiciones naturales para la defensa y se refuerza posteriormente construyendo elementos de protección como murallas, fosos, parapetos y terraplenes.

Se calcula que en Galicia podría haber alrededor de 2.500 castros, aunque su distribución geográfica es desigual. Abundan más en las zonas con mayor presencia de monumentos megalíticos y también en áreas con condiciones favorables para la agricultura.

Generalmente se distinguen las siguientes tipologías de castros:

-Castros de interior: ubicados en pequeñas colinas o elevaciones, con planta circular u ovalada y amurallados. Son los más frecuentes.

-Castros en zonas montañosas de altitud: con forma oval, situados en la ladera de una montaña aprovechando el desnivel natural como defensa y complementándolo con murallas y fosos. Son más abundantes en la parte oriental del territorio gallego.

-Castros costeros: muy abundantes en el litoral gallego, presentan una planta de forma variada, adaptándose al terreno y las defensas naturales del lado del mar, con murallas y fosos en el lado interior.

 

 

Castro de Viladonga. Castro de Rei, Lugo.

 

Las viviendas de los castros

Las viviendas, ubicadas en la croa o parte central del castro, se construían con piedra, sobre todo a base de pizarra, esquisto o granito -dependiendo de la diversidad geológica de la zona- y tenían una cubierta vegetal, utilizando paja de cereales o ramas de árboles. En los grupos de construcciones se integran viviendas, corrales, almacenes, talleres… Algunas viviendas presentan además espacios añadidos a modo de vestíbulo, probablemente para uso agrícola o doméstico.

Para abastecerse de agua solía haber pozos o manantiales en el recinto del castro, o agua procedente de regatos y ríos cercanos, además de agua de lluvia aprovechada en concavidades naturales, en aljibes de piedra o en grandes recipientes cerámicos.

Normalmente la croa está rodeada por una muralla de piedra y tierra y fosos excavados en forma de U. Completan la defensa los desniveles y terraplenes naturales del terreno.

En el exterior del castro se encuentran los antecastros, espacios acotados que podrían tener una utilización diversa (pastoreo, cultivo, talleres artesanos).

 

Reconstrucción de vivienda castrexa. Castro de Santa Tegra (A Guarda, Pontevedra).

 

Organización social y economía

La sociedad estaba organizada en base a vínculos familiares y de parentesco, con una jerarquización social y probablemente una distribución desigual de la riqueza. La unidad más pequeña era la familia o gens, seguida de la centuria liderada por un jefe, que a su vez formaba parte de un populus. Entre estos populi, que englobaban varios castros de un área geográfica, se encontraba el de los callaici, del que los romanos tomarían el nombre para denominar Gallaecia a todo el territorio.

Según los hallazgos de epigrafía galaico-romana, interpretamos que existía un idioma indígena, denominado posteriormente lengua galaica y emparentado con lenguas célticas, que después se sustituye por el latín como lengua oficial, aunque conservando algunos términos prerromanos.

La economía castrexa era de base agrícola (cereales, leguminosas) y ganadera (fundamentalmente ganado bovino y ovino en menor medida), pero también practicaban la caza (ciervo, corzo, jabalí), la pesca y el marisqueo, así como la recolección de frutos.

Además, a través el sistema de trueque o intercambio, comerciaban con metales, cerámica (grandes ollas para contener líquidos o cereales, con una gran variedad de formas y decoraciones) y productos perecederos, tanto con poblados del entorno como con otras regiones (sur de la península ibérica y regiones atlánticas europeas). Con relación al comercio, se han hallado multitud de objetos de origen foráneo tales como joyas, vidrio, cerámica terra sigillata, etc.

Por otra parte, la actividad textil de tejido e hilado, que probablemente era una labor femenina, estaba dedicada a la producción doméstica de vestimenta.

 

Los guerreros galaicos

A pesar de que las fuentes literarias clásicas greco-latinas se refieren al carácter belicoso de los galaicos -eran hábiles en las emboscadas, pillajes y asaltos a tribus vecinas, y preferían la muerte a la derrota- no se han encontrado armas en abundancia que confirmen ese carácter guerrero tan marcado. Además de una finalidad defensiva, las murallas podrían deberse también a razones de prestigio o delimitación simbólica.

Pero sí se conservan algunas esculturas masculinas de guerreros galaicos, de tamaño casi natural, en posición de parada militar, armados y adornados con joyas. Estas esculturas se situaban en las entradas de los castros y su función podría ser quizás funeraria, votiva, honorífica, consagración de los jefes o guerreros muertos, princeps o héroes locales…

 

 

Guerreiro de Lesenho (Boticas, norte de Portugal) portando caetra y torques.

 

La orfebrería castrexa

Los castrexos extraían el oro con un sistema artesanal, principalmente por medio del bateo en los ríos. Serán los romanos quienes perfeccionen e introduzcan nuevas técnicas de extracción de oro tras su conquista del noroeste.

En la cultura castrexa las joyas se usaban como símbolo de autoridad, prestigio social, con una función jerárquica o por su valor ornamental. Por lo tanto, eran objetos reservados sólo a una élite.

Se conservan abundantes piezas de oro, que constituyen una combinación de la tradición autóctona con base en la Edad de Bronce e influencias centroeuropeas y mediterráneas. Entre todas las piezas destacan los torques (collares rígidos que se curvan sin cerrarse, utilizados por los hombres como símbolo de poder) y las arracadas (pendientes femeninos). También se han encontrado otros objetos como diademas, prendedores de cabello, brazaletes, colgantes, alfileres y amuletos, entre otros.

 

Torques de Burela (Lugo). Es el torques de mayor tamaño y peso encontrado en Galicia, elaborado con 1,800 gramos de oro macizo.

 

 

Arracada de Bretoña (Pastoriza, Lugo) con cadenita para colgar en la oreja.

 

 

Diadema de Moñes (Asturias), también conocida como Diadema de Ribadeo (Lugo).

 

 

La metalurgia

Los objetos de bronce son muy numerosos en la cultura castrexa, probablemente porque no requerían una infraestructura muy compleja. Entre todas las piezas de uso doméstico y personal (útiles de cocina, hebillas, prendedores, agujas), de uso agrícola y cinegético (armas para cazar o para luchar), destacan sobre todo las fíbulas (prendedores para sujetar la ropa) y los puñales de antenas, por considerarse que estos últimos quizás podrían tener un carácter votivo, debido a las pequeñas dimensiones de algunos de ellos.

Además del trabajo del bronce, si por algo se caracteriza la cultura castrexa es por la utilización del hierro. Conservamos multitud de piezas de uso agrícola, doméstico, cinegético o bélico: azadas, hoces, martillos, picos, puntas de lanza, cuchillos, armas…

 

Puñal de antenas con hoja de hierro y empuñadura de bronce.

 

Dibujo de una fíbula con aguja para sostener la ropa.

 

 

Las creencias

La religiosidad de los habitantes de los castros era muy intensa, existía un amplio panteón religioso con cerca de un centenar de dioses y realizaban frecuentemente cultos o rituales de sacrificio relacionados con elementos de la naturaleza, aunque no se han localizado construcciones con una finalidad religiosa.

Entre las divinidades autóctonas se encuentran Cosus (dios de la guerra), Bandua (dios de la guerra y protector de la comunidad) y Navia (diosa de los ríos y valles). También contaban con dioses protectores de los pueblos, los cruces de caminos, los animales, los bosques, la fecundidad, el ganado, la recolección…

Sin embargo, a pesar de que conocemos muchos detalles de la vida cotidiana de los castros gallegos, desconocemos sus ritos funerarios y tampoco se han encontrado necrópolis de inhumación ni de incineración.

 

 

Trisquel calado de Castromao (Celanova, Ourense) con un posible significado mágico o religioso.

 

 

En la cultura popular gallega, los castros son el lugar en el que habitan seres como las mouras -mujeres hermosas y encantadas de piel blanca, que peinan su pelo rubio con peines de oro- y los mouros, un pueblo mágico artífice de los castros, las mámoas y los petroglifos, que esconden sus tesoros de oro y sus riquezas bajo la tierra…

Sin duda los castros son lugares mágicos y entre sus piedras puedes descubrir muchas curiosidades sobre la historia de Galicia. ¿Ya conoces algún castro? Te recomiendo incluir el Parque Arqueolóxico da Cultura Castrexaen San Cibrao de Las (San Amaro, Ourense), en tu próxima visita o excursión guiada por la zona.

Y para seguir profundizando en los orígenes de Galicia puedes descubrir aquí también los monumentos funerarios del Megalitismo en Galicia.

 

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Lidia de la Fuente

Licenciada en Humanidades y Guía Oficial de Galicia en alemán e inglés.

 

 

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