Viajar como terapia

Viajar como terapia

Un viaje puede ser una maravillosa forma de desconectar de la rutina y abrir la mente a una cultura diferente a la propia, descubriendo nuevos lugares y conociendo personas interesantes que al final son muy parecidas a nosotros, porque todos tenemos motivaciones, ilusiones y problemas similares.

Este fin de semana he recibido a una familia de Hamburgo que reside en Alicante desde hace años y se encuentran de vacaciones en varias ciudades de Galicia. Cuando viajas y durante tu estancia surge una tragedia natural o de cualquier índole que afecta a personas queridas, el viaje se torna difícil, porque te gustaría regresar al instante, pero a veces las circunstancias lo impiden.

 

 

“Lidia, erzählen Sie uns bitte von der Geschichte Galiziens und seiner Kultur. Wir möchten für einen Moment alles vergessen, was in der Nähe unseres Hauses passiert.”

Nunca me habían pedido algo así, que les hablara de la historia de Galicia y la cultura gallega para intentar olvidar por un momento la tristeza que les producía la situación que están atravesando amigos suyos en Alicante, aunque afortunadamente su propia casa no había resultado afectada.

Viajar es una terapia en muchos momentos difíciles. A lo largo de nuestra visita encontramos varias personas que nos aportaron momentos muy especiales. Caminando por la calle, un hombre nos escuchó hablar alemán y se nos acercó: “Deutsch? Ich spreche Deutsch.” Como tantos otros gallegos, había estado trabajando en Suiza durante 14 años. Hablar tan sólo unos minutos con él fue tiempo suficiente para comprender la emoción que sintió al recordar tiempos difíciles y de gran esfuerzo en su vida. Nos explicó que había aprendido alemán trabajando, escuchándolo en su puesto de trabajo, ya que nunca lo había estudiado. El fenómeno de la emigración gallega delante de nosotros, historia viva.

Y como siempre en la vida, las penas y las alegrías se suceden y se entremezclan sin cesar. Unos pasos más adelante, al lado de una iglesia, una familia alemana que nos escuchó hablar en su idioma, me preguntó si podía contestarles una pequeña pregunta sobre una tradición que no conocían y les llamaba mucho la atención, los exvotos. Se lo expliqué y de inmediato entablaron todos conversación. Estaban en Galicia para asistir a una boda y los novios no tenían tiempo para enseñarles nada, debido a todos los preparativos del enlace, así que estaban paseando ellos solos por la ciudad antes de la boda. Mis visitantes de Hamburgo les advirtieron que descansaran un poco, porque las bodas en España son una gran fiesta y duran muchas horas… hasta el amanecer…

 

 

Entre tradiciones, origen y evolución del Camino de Santiago, suevos, visigodos y la historia de Galicia en época romana y durante la Edad Media, fue transcurriendo el tiempo y se disiparon los problemas por un momento. Y a mí me resultó muy enriquecedora la visión que tenían ellos de la peregrinación a Compostela, diferente a la visión que tenemos en Galicia.

Si algo me gusta de mi trabajo, es la historia viva. Las personas que construyen nuestra historia, con sus problemas, con su esfuerzo, con sus dificultades y con la determinación de reponerse ante la adversidad. Y también con sus alegrías, compartiendo momentos especiales y mirando a los ojos a las personas que encontramos en nuestro camino. Porque al final, no somos tan diferentes unos de otros y viajar nos ayuda a abrir la mente a otras culturas y nos sirve de terapia en momentos complicados de nuestra vida.

¡Un abrazo grande para Alicante!

Lidia de la Fuente

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