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Matriarcas galegas

Matriarcas galegas

El matriarcado en Galicia

 

El papel de la mujer en la sociedad gallega ha sido siempre fundamental y se ha visto reforzado por la ausencia masculina debido a la emigración o también por la ausencia como consecuencia de trabajos como la pesca, siendo las mujeres las que han llevado el mayor peso en la vida familiar y social.

 

 

 

Santa. Francisco Asorey, 1926. Una labradora gallega desnuda carga sobre su espalda con el yugo de vacas y porta en su cabeza el pañuelo regional. Está curtida en el trabajo duro en la casa, en las tierras, dando a luz, criando hijos, y quedándose sola debido a la emigración. Es uno de los mejores símbolos de la mujer gallega de su época y un símbolo de la propia Galicia. La obra es propiedad de la Casa de Galicia de Montevideo (Uruguay).

Diferentes expertos en antropología han tratado en las últimas décadas la cuestión del matriarcado en Galicia, partiendo sobre todo de los textos de Estrabón que hacen referencia a la vida de los pueblos del noroeste peninsular con anterioridad a la conquista romana en el siglo I a. C.

También son interesantes los estudios de Johan Bachofen a finales del siglo XIX sobre la existencia en la Prehistoria de un período de derecho materno como uno de los estadios de la evolución humana y los estudios de Albert Dieterich a principios del siglo XX sobre el culto en la Prehistoria a una diosa madre universal. El descubrimiento de figuras femeninas datadas en el Paleolítico y Neolítico en distintos puntos de Europa y Asia podría tener relación con las diosas madre asociadas a la fecundidad. O quizás el culto a las diosas madre podría derivar del papel que desempeñaban las mujeres prehistóricas dedicadas a la recolección, estrechamente relacionado con el desarrollo de la agricultura.

 

Estrabón

 

En su obra Geografía, escrita en el siglo I a.C., el historiador y geógrafo griego Estrabón describió el mundo conocido en su época. En dicha obra dedicó el volumen III a Iberia, basándose en otras fuentes literarias clásicas y también en fuentes orales de viajeros y comerciantes, ya que a pesar de que fue un gran viajero, Estrabón nunca estuvo en Iberia. La visión que nos ofrece de la sociedad del noroeste de la península ibérica prerromana bajo su óptica de ciudadano griego, es la de una sociedad diferente a la suya y por tanto ciertas costumbres de las mujeres galaicas que describe en sus observaciones distan bastante de las costumbres de las mujeres griegas. De hecho considera a la población del noroeste de Iberia como bárbaros y poco civilizados en contraposición con la sociedad griega a la que él pertenece.

 

Estrabón, 63 a.C. – 19 d.C.

 

Estrabón considera que galaicos, astures y cántabros llevaban una vida similar, por lo que la siguiente afirmación sobre los cántabros se aplicaría también a los galaicos:

Entre los cántabros los hombres dan la dote a las mujeres, las hijas son las que heredan y dan esposa a sus hermanos. Esto parece ser una especie de ginecocracia.

Según esta descripción, el lugar que ocupaban las mujeres en la familia en la Galicia prerromana no corresponde con el patriarcado clásico romano, puesto que las mujeres controlan determinados aspectos del patrimonio familiar e intervienen en el sistema matrimonial eligiendo esposa para sus hermanos.

En la época de la guerra cántabra las madres mataban a los niños antes de ser capturados; y una mujer mató a todos sus compañeros prisioneros. Hablo del valor de las mujeres tanto como de los hombres. Por ejemplo, aquellas mujeres cultivan la tierra, y cuando dan a luz meten a sus maridos en la cama en vez de ir ellas, y los atienden.

La costumbre de la covada a la que hace referencia Estrabón consistía en que tras el parto, la madre volvía inmediatamente a sus tareas y era el esposo el que ocupaba su lugar en la cama y adoptaba el papel de la madre cuidando del recién nacido. Esta tradición está presente en sociedades matrilineales y es posible que tuviese una función social reafirmando la legitimidad del padre.

Estrabón se refiere también a la extracción del oro de los ríos e indica que “las mujeres lo arañan con rastrillos”, por lo tanto también se encargan de esta tarea, además de la recolección, el trabajo de las tierras, el cuidado del hogar y la familia y la participación en las guerras.

 

 

Otras fuentes clásicas

 

El político y poeta latino Silio Itálico definía así el trabajo de la mujer de Gallaecia: «La laboriosidad de la mujer hace el resto: echa la semilla y ara la tierra con el arado, estando inactivos los hombres. Todo lo que haya que hacer, no siendo la dura guerra, lo afronta la esposa del hombre galaico sin parar.»

Mientras que el historiador romano Marco Juniano Justino afirmaba que «las mujeres llevan las cosas de la casa y los cultivos del campo, ellos se dedican con las armas a las rapiñas.»

Las mujeres galaicas eran las que trabajaban la tierra, pero además eran las propietarias de la tierra y quienes la heredaban. Sin embargo, desconocemos si el hecho de poseer la tierra tenía o no el mismo valor que tiene hoy en día. Quizás el hecho de poseer la tierra no llevase asociado el control social, puesto que el mando de los poblados parece haber estado en manos masculinas.

La sociedad galaica prerromana es considerada además matrilineal, es decir, el sistema de descendencia o linaje se definía por la línea materna, por lo tanto un individuo pertenecía al grupo por su vinculación familiar con las mujeres del mismo.

 

Epigrafía galaico-romana

 

Las mujeres de la Gallaecia no aparecen de forma clara en la esfera pública, política y de poder. Según las fuentes epigráficas conservadas, al mando de las tribus prerromanas del noroeste se encontraban los hombres. Sólo se ha encontrado una inscripción en Cacabelos (León) en la que una mujer parece representar a su comunidad.

 

“A la diosa Deganta, Flavia, hija de Flavio, en honor a los Argaelos, por un voto.”

Museo Arqueológico de Cacabelos (León).

 

 

No obstante, se han localizado piezas tan interesantes como esta estela de Astorga en la que dos mujeres son propietarias de un liberto, el altar votivo de Lugo dedicado a la esclava Philtates y el ara de Calpurnia Abana en Ourense dedicada a las ninfas.

 

D(iis) . M(anibus)
Fla(viae) . Leonae
et . Ter(entiae) . Florillae
et . Fla(vio) . Floro
Fla(vius) . Ambatio.
et . Fla(via) Martilla
patronis
b(ene) . m(erentibus).

 

«A los dioses Manes, Flavio Ambacio y Flavia Martilia a sus beneméritos patrones Flavia Leona, Terencia Florila y Flavio Floro.»

 

 

Ara votiva dedicada a la esclava Philtate. Museo Provincial de Lugo.

“A los dioses Manes de Philtate, peluquera, originaria de Augusti Turini, sus compañeros de esclavitud.” 

 

 

En el área arqueológica de As Burgas (Ourense) se han localizado diversos altares votivos, entre los que podemos destacar el de Calpurnia Abana, la primera mujer de Ourense cuyo nombre conocemos y que dedicó un altar a las ninfas, divinidades femeninas que habitaban las aguas y cuyo culto fue considerado pagano a partir de la consolidación del cristianismo como religión oficial del Imperio Romano.

 

 

«Calpurnia Abana cumplió libremente este voto a las Ninfas por una visión.» 

As Burgas (Ourense).

 

 

La mujer gallega y la emigración

 

Galicia presenta una marcada condición de país de emigración desde finales del siglo XIX. Tradicionalmente se producía ya una emigración temporal a Portugal y a Castilla para trabajar en la siega de los campos de cereales, pero a partir de 1880 la emigración gallega a diferentes países iberoamericanos se convierte en masiva, coincidiendo con una época en la que otros países europeos presentan incluso una tasa de emigración bastante superior. Hasta los años 30 del siglo XX la emigración gallega se dirigió fundamentalmente a Argentina, también a Cuba y en menor medida a Uruguay, Brasil y Estados Unidos. Mientras que tras la Guerra Civil española se dirigieron también a Venezuela y México.

La emigración gallega del siglo XIX y principios del siglo XX tuvo un marcado carácter masculino y campesino, ya que emigraron sobre todo hombres procedentes del campo debido a la difícil situación económica de Galicia y a la situación de miseria en la agricultura.

Como consecuencia de este éxodo masivo de hombres gallegos a América, serán las mujeres las que asuman el control y la gestión de la vida familiar y social. Estas mujeres son, en palabras de la escritora Rosalía de Castro, «viudas de vivos«.

 

Emigrantes gallegos embarcados en Vigo a bordo del Cap Norte rumbo a Buenos Aires en los años 20 del siglo XX. Exposición Galicia, un relato en el mundo. Cidade da Cultura (Santiago de Compostela).

 

 

Pra a Habana!

Este vaise i aquel vaise,

e todos, todos se van.

Galicia, sin homes quedas

que te poidan traballar.

Tés, en cambio, orfos e orfas

e campos de soledad,

e nais que non teñen fillos

e fillos que non ten pais.

E tés corazóns que sufren

longas ausencias mortás,

viudas de vivos e mortos

que ninguén consolará.

Rosalía de Castro

 

 

Retrato de la escritora gallega Rosalía de Castro (Santiago de Compostela, 1837 – Padrón, 1885). Exposición Galicia, un relato en el mundo. Cidade da Cultura (Santiago de Compostela)

 

 

María Pita luchando y defendiendo A Coruña contra el ataque de los ingleses liderados por Francis Drake, María Castaña rebelándose contra el poder eclesiástico en la ciudad de Lugo, la bandolera Pepa a Loba al frente de una banda en los montes gallegos… Son algunas de las grandes mujeres de la historia de Galicia que puedes seguir conociendo en artículos como éste sobre Los primeros pobladores de Galicia en el que te hablo de Elba, la primera mujer que conocemos de la historia de Galicia.

Y a ti, ¿cuál es el personaje femenino de la historia de Galicia que más curiosidad te despierta? Espero tus comentarios en el blog o en redes sociales (Facebook, Twitter e Instagram) y deseo que disfrutes de esta canción de Guadi Galego titulada Matriarcas.

 

 

 

Lidia de la Fuente

Licenciada en Humanidades y Guía Oficial de Galicia en alemán e inglés.

 

 

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