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Los celtas en Galicia

Los celtas en Galicia

El debate sobre el celtismo en Galicia

Uno de los mayores debates sobre la historia de Galicia es el denominado «problema del celtismo», en el que se contraponen una visión que apoya el origen celta de Galicia y otra visión que habla de cultura autóctona con influencias mediterráneas y centroeuropeas.

 

La visión invasionista 

La visión invasionista señala la aportación de los celtas como esencia principal de la cultura castrexa o castreña en Galicia. Esta teoría se basa sobre todo en las fuentes literarias de autores clásicos como Avieno y Estrabón.

Avieno cita los saefes o serpientes celtas que invaden el territorio del noroeste peninsular y se imponen por la fuerza a la población autóctona, los oestrymnios. Por su parte, Estrabón cita a los celtici como pobladores del noroeste de Iberia.

El panteón de dioses de la cultura galaico-romana y la lingüística también indican la existencia de una base celta en la cultura castrexa, considerando la lengua galaica como una lengua céltica o protocéltica. Apenas conocemos la lengua de la población de los castros debido a la escasez de material epigráfico puramente castrexo. Sin embargo, la arqueología nos ha aportado inscripciones galaico-romanas en las que los propios pobladores se autodenominan celtas o célticos. Del mismo modo, tanto en la toponimia como la hidronimia del territorio gallego conservamos nombres de origen céltico: Iria, Limia, Miño, Tambre, Deva, Navia, Brigantia, Gallaecia…

Las fuentes literarias romanas (Estrabón, Mela, Plinio) denominaban celtas a la población del noroeste y la lengua que hablaban la consideraban céltica, por lo tanto, podría concluirse que la población galaica castrexa y precastrexa era celta.

Los torques (collares de oro rígidos que no se cierran y usaban los hombre como adorno, símbolo de autoridad y poder) una de las muestras más representativas de la orfebrería castreña en el noroeste peninsular, son una pieza de origen celta y un símbolo propio de esta cultura, que aparecen en países con importante presencia celta.

En el siglo XIX, historiadores estudiosos del celtismo como Manuel Murguía, coincidiendo con la etapa del Romanticismo literario, señalaron a los celtas como fundadores de la nación gallega. Sin embargo, los historiadores de la posguerra en el siglo XX se opusieron a esta hipótesis, entre otros motivos porque se relacionaba la idea del celtismo con una ideología nacionalista.

Algunas investigaciones biogenéticas realizadas en la Universidad de Oxford en la última década indican que la cultura céltica británica procede de Galicia, desde donde se extendió a Irlanda, tal como relata el mito de Breogán en el Libro de las Invasiones de Irlanda. Esta hipótesis enmarcaría la cronología de la cultura céltica ya desde el Neolítico, en el segundo milenio a.C., cuando se estaba formando esta cultura atlántica.

 

Torques o brazalete de Riotorto, expuesto en el Museo Provincial de Lugo.

 

 

La visión anticeltista

La visión anticeltista considera que la cultura castrexa desarrollada en la Edad de Hierro en Galicia no era exclusivamente celta, sino más bien fruto de diferentes aportaciones culturales y se apoya en la idea de que los celtas que llegaron a Galicia no eran tan numerosos como para someter a toda la población autóctona, sino que ambas culturas, la de los oestrymnios y la de los celtas, se fusionaron.

Los celtas -originarios del sur de Alemania, el entorno del Rhin y el Danubio y Austria- llegaron a la península ibérica en dos grandes oleadas entre los años 950 y 650 a.C procedentes del territorio próximo al Mar Caspio y el Cáucaso. Se instalaron en Galicia a través del río Sil, procedentes de la meseta.

Siguiendo este mismo argumento contrario al celtismo de Galicia, se apunta que los restos arqueológicos de la cultura castreña no corresponden puramente con la cultura de Hallstat (Austria) y La Tène (Suiza), sino que tienen influencias mediterráneas. De este modo se interpreta que la cultura castreña es una cultura autóctona del noroeste peninsular con influencias mediterráneas e influencias centroeuropeas, sin que implique una invasión o dominación celta.

Para entender mejor la relación de la cultura de Hallstat y La Tène con la cultura celta podemos remontarnos a la cultura de las urnas, sociedad agrícola que se había formado en el centro de Europa, desde los Alpes al Mar Negro, durante la Edad de Bronce, al mismo tiempo que se desarrollaba en el sur de Alemania y Francia la cultura de los túmulos, que era una sociedad pastoril. Los pueblos de la cultura de las urnas se extendieron hacia los Balcanes, Italia, Grecia y también hacia Occidente, originando procesos de aculturación con los pueblos de los túmulos. Como consecuencia, aparecen en Centroeuropa los pueblos celtas.

A partir del 800 a.C., de la mano del desarrollo del hierro, surge en Austria la cultura de Hallstatt, que se extiende rápido hacia el sur de Alemania y noroeste de Francia. Hacia el 500 a.C. surge en el centro y occidente de Europa la cultura de La Tène, que se extiende desde los Alpes hasta el mar del Norte. Se considera que la cultura de Hallstatt estaba conformada por distintos pueblos y en cambio la cultura de La Tène estaría conformada mayoritariamente por celtas.

 

Estela de Crecente (Lugo), la primera representación de una familia galaico-romana al completo. Museo Provincial de Lugo. 

 

Texto de la inscripción de la Estela de Crecente:

APANA • AMBO
LLI • F(ilia) • CELTICA
SVPERTAM(ARICA)
[ ) ] • MIOBRI
AN(Norum) • XXV • H(ic) • S(ita) • E(st)
APANVS • FR(ater) • F(aciendum) • C(uravit)

«Apana, hija de Ambolo, del pueblo de los Célticos Supertamáricos (por encima del río Tambre), de la parentela (o del castellum) de Miobri. Muerta a los 25 años. Aquí está enterrada. Apano, su hermano, mandó erigir esta dedicatoria».

 

 

Festividades y dioses celtas

Los celtas tenían un profundo carácter religioso y adoraban a un amplio panteón de divinidades. En honor a algunos de los principales dioses celtas se celebraban las cuatro fiestas más destacadas del calendario celta: Samhain, Beltayne, Ymbolc y Lugnasad.

Samhain: festividad para honrar a los muertos en la noche del 31 de octubre, considerado el último día del calendario celta, cuyo año nuevo se inicia el 1 de noviembre.

Ymbolc: dedicada a Brigid, es la festividad de la purificación y el retiro invernal esperando la llegada de la primavera.

Beltayne: en honor a Belenus, se celebraba el 1 de mayo en gratitud a los dioses familiares por proteger el fuego del hogar. Señala el momento del año para llevar los rebaños a los pastos.

Lugnasad: es la fiesta dedicada al dios Lugh, uno de los más importantes del panteón celta (dios de la luz  y el sol y maestro de todas las artes), que se celebraba el 1 de agosto, agradeciendo a la tierra por su generosidad y por las cosechas que el dios Lugh protegía.

 

En las últimas décadas se ha recuperado la celebración del Samhain en Galicia, conservando su carácter de fiesta de transición. Es la noche en la que se abre la puerta entre el mundo de los muertos y el mundo de los vivos, y que el cristianismo convirtió en el Día de Todos los Santos. La tradición celta en la noche del 31 de octubre consistía en dejar comida en los altares o en la entrada de las casas para los difuntos que visitaban las casas de sus familias esa noche. Para iluminar su camino al hogar vaciaban nabos (que después serían sustituidos por calabazas en Irlanda) e iluminaban su interior con velas.

También se celebra en Galicia durante el mes de agosto la fiesta de Lugnasad en Bretoña (A Pastoriza, Lugo), localidad muy vinculada a la cultura de los bretones en Galicia.

En cuanto a los dioses, conservamos algunas piezas de epigrafía galaico-romana que hacen referencia a divinidades de origen celta, como es el caso de Coventina, diosa celta de las aguas, lagos, arroyos, estanques y ríos, que representa la abundancia y la fecundidad.

 

Ara votiva dedicada a Coventina. Museo Provincial de Lugo.

 

Simbología celta 

Han llegado hasta nosotros gran variedad de símbolos celtas relacionados con los astros y la naturaleza. Entre todos los símbolos de la cultura celta destacan los símbolos vinculados al Sol, creador de vida y energía que mueve el universo. Abundan los círculos, espirales, rosetas, esvásticas de brazos curvos o en ángulo recto y sobre todo los trisqueles.

El símbolo del trisquel se inspira en el sol y se considera protector. Está presente en diferentes culturas y ya se representaba en el Neolítico. Se trata de un símbolo solar formado por tres brazos unidos en un punto central, transmitiendo una sensación de movimiento giratorio. Los brazos del trisquel simbolizan la unión de tres elementos importantes en la cultura celta: tierra, agua y aire.

Los árboles también tenían una gran importancia para los celtas, ya que su vida estaba estrechamente relacionada con la naturaleza y los bosques. El roble, uno de los árboles más representativos de Galicia, era considerado un árbol sagrado por los celtas.

 

Trisquel. Castro de Santa Tegra (A Guarda, Pontevedra).

 

 

El himno gallego

La letra del himno gallego es un fragmento del poema Os Pinos de Eduardo Pondal, con música del compositor Pascual Veiga, nacido en Mondoñedo (Lugo).

El himno hace alusión a los castros y al mito de Breogán, el gran guerrero celta cuyos descendientes conquistaron Irlanda desde Galicia. El himno gallego está ligado además fuertemente a la emigración gallega, ya que se estrenó el 20 de diciembre de 1907 en el Gran Teatro de La Habana, aunque no sería declarado himno oficial hasta el 13 de diciembre de 1908.

 

Os Pinos

¿Qué din os rumorosos

na costa verdecente

ao raio transparente

do prácido luar?

¿Qué din as altas copas

de escuro arume arpado

co seu ben compasado

monótono fungar?

Do teu verdor cinguido

e de benignos astros

confín dos verdes castros

e valeroso chan,

non des a esquecemento

da inxuria o rudo encono;

desperta do teu sono

fogar de Breogán.

Os bos e xenerosos

a nosa voz entenden

e con arroubo atenden

o noso ronco son,

mais sóo os iñorantes

e féridos e duros,

imbéciles e escuros

non nos entenden, non.

Os tempos son chegados

dos bardos das edades

que as vosas vaguedades

cumprido fin terán;

pois, donde quer, xigante

a nosa voz pregoa

a redenzón da boa

nazón de Breogán.

 

 

Eduardo Pondal. Ponteceso (A Coruña), 1835 – A Coruña, 1917

 

El debate sobre el celtismo en Galicia es una de las cuestiones que genera más polémica en lo que se refiere a la historia de Galicia. ¿Y tú qué opinas? ¿Crees que una de las dos posturas podría ser más acertada que la otra? Me encantaría saber tu opinión, porque es un tema que me apasiona y me resulta interesante escuchar o leer nuevas interpretaciones.

Para conocer más sobre la cultura de los castros en Galicia, te invito a descubrir aquí más detalles sobre la Cultura castrexa en Galicia.

 

 

Lidia de la Fuente

Licenciada en Humanidades y Guía Oficial de Galicia en alemán e inglés.

 

 

2 Comentarios
  • Joaquín Rubal
    Publicado a las 20:24h, 14 mayo Responder

    Ola Lidia, encántame o teu artigo. A min este tema céltico tamén me apaixoa. Vouche poñer o que lle lin nestes días ao gran xornalista Miguel Anxo Murado no seu libro de artigos «Tres minutos no aire» sobre o tema dos celtas e que me encantou:

    «Fose Galicia celta ou non na antiguidade, o que está claro é que si o é agora. Porque a identidade, no fondo, non é máis que crer algo».

    Eu penso así. Que coa nosa música, lendas, tradicións, himno, festas, símbolos, toponimia e arte … hoxe si somos celtas seguro.

    • Lidia
      Publicado a las 21:31h, 14 mayo Responder

      Ola Joaquín! Encántame esa visión sobre se somos celtas en Galicia máis relacionada coa identidade e mailo sentimento. Graciñas por compartila! Unha aperta grande! 🙂

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