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Artistas de la piedra y el metal

Artistas de la piedra y el metal

Prehistoria de Galicia III

 

 

La cultura del vaso campaniforme

La introducción de la metalurgia en Galicia se asocia a la cultura del vaso campaniforme, desarrollada en el noroeste peninsular entre los años 2100 y 1800 a.C. durante el Calcolítico o Edad del Cobre, que era el metal utilizado por aquel entonces.

Este tipo de cerámica manufacturada se caracteriza por la forma de campana invertida de una de sus variantes. Son cerámicas ricamente decoradas, con motivos geométricos sencillos y con una variedad de formas restringida (vasos campaniformes, cuencos, cazuelas). Aparecen con frecuencia junto a adornos de oro (diademas, pendientes), armas de cobre (puñales, puntas, hachas) u otros objetos de valor simbólico que exhiben el estatus social de sus propietarios.

La expansión de la cerámica campaniforme se asocia al contacto con territorios de Europa occidental, principalmente por vía marítima. Interpretamos que los portadores de vasos campaniformes tuvieron un papel fundamental en la búsqueda de materias primas, las relaciones comerciales y la difusión de la metalurgia del cobre.

El vaso campaniforme gozó de una amplia difusión por toda Europa, probablemente debido al desarrollo progresivo de los intercambios comerciales, los pactos y las alianzas sociales. Los restos más antiguos se han hallado en el sur de Portugal y en Andalucía. En Galicia predomina la cerámica tipo atlántico, puntillado, con una decoración sencilla.

 

Fotografía de la Real Academia de la Historia. Conjunto campaniforme de Ciempozuelos (Madrid). Vaso, cazuela y cuenco campaniforme.

 

La Edad de Bronce

Inmediatamente a continuación de la cultura del vaso campaniforme se desarrolla en Galicia la Edad de Bronce, desde los años 1900 – 1800 a.C. hasta el siglo VI a.C. A partir de ese momento la sociedad experimenta una gran transformación gracias a la aleación de dos metales: el cobre y el estaño. El avance se aprecia tanto en la economía como en los enfrentamientos bélicos, ya que este nuevo metal permite fabricar herramientas y armas más eficaces que las utilizadas anteriormente a base de piedra, madera, hueso o cobre.

Si bien en el Bronce Inicial o protoatlántico (1900-1500 a.C.) se utilizaba el cobre para elaborar pequeños puñales, durante el Bronce Medio (1500-1100 a.C.) se experimenta un mayor desarrollo tecnológico y se utiliza el estaño para la fabricación del bronce. Y será en el Bronce Final o atlántico (1100 – siglo VI a.C.) cuando se desarrolle una metalurgia ternaria con cobre, estaño y plomo.

La ruta del estaño y las Islas Casitérides

El desarrollo de la metalurgia del cobre y el bronce fue muy grande en Galicia gracias a la riqueza mineral del territorio, sobre todo en estaño, por lo que el noroeste peninsular se convierte en un foco metalúrgico dedicado a la extracción de minerales, a la fabricación de instrumentos y a la comercialización con el Mediterráneo y las costas atlánticas europeas.

La abundancia mineral del noroeste atrajo a diferentes pueblos del Mediterráneo más avanzados, entre ellos los fenicios, que necesitaban estaño para la aleación del bronce. La carencia de materia prima en sus territorios impulsa los desplazamientos terrestres y marítimos y las relaciones comerciales entre pueblos tan alejados. De este modo, surge una red comercial entre el Mediterráneo y el Atlántico en la que Galicia tiene un papel estratégico fundamental.

Los fenicios acapararon el comercio del bronce en lingotes durante la Antigüedad y la presencia fenicia en la península ibérica influyó a distintos niveles, introduciendo nuevos cultivos como la vid, la salazón de pescado, nuevas formas de trabajar el metal, nuevas prácticas funerarias de incineración y por supuesto el alfabeto.

El comercio consistía inicialmente en un intercambio o trueque de productos fenicios (joyas, vidrio, perfumes, tejidos de lana teñidos de púrpura, cerámica) por mercancías de otros lugares (materias primas como el cobre, estaño o metales preciosos, o también productos manufacturados).

La geografía de la Antigüedad cita las Casitérides o islas del estaño, unas islas ubicadas en el occidente de las costas europeas y que a falta de datos que confirmen dónde estaban ubicadas, hay quien interpreta que podrían ser incluso las islas Cíes o las islas Sisargas gallegas. Y es que los navegantes fenicios mantuvieron en secreto la ubicación exacta de la red comercial del estaño, tan importante para su propio desarrollo comercial.

 

          Fotografía del libro Las Casitérides y el imperio colonial de los fenicios. Luis Siret. Arráez Editores, 2014.

 

Breogán y el Libro de las Invasiones

La navegación de población de Galicia hasta Bretaña y las Islas Británicas ha inspirado también la leyenda de Breogán. El Libro de las Invasiones (Leabhar Gabhála Éireann) es un conjunto de manuscritos en irlandés medio, datados en el siglo XI, que narran el origen de Irlanda a consecuencia de las invasiones que sufrió desde la Antigüedad por parte de diferentes pueblos de origen indoeuropeo. Se trata de la obra donde se encuentra la primera mención a Breogán, el líder mítico cuyo hijo Ith avistó Irlanda desde el Faro de Brigantia.

Procedentes del entorno del Mar Negro, los celtas llegan a la península ibérica y se establecen en el territorio de la actual Galicia. Entre ellos, destacará Breogán, gran guerrero y líder celta que según la mitología sometió el territorio y fundó Brigantia (ciudad o quizás área territorial comprendida entre las actuales A Coruña y Betanzos, que correspondería más adelante con la Brigantium romana), donde mandó construir una alta torre para guiar a los barcos (la Torre de Breogán, ubicada según la tradición en el mismo emplazamiento donde los romanos construirían la Torre de Hércules en el siglo I d.C.).

Ith, hijo de Breogán, subió un día a lo más alto de la torre, divisó una lejana tierra, Irlanda, y decidió embarcar en una travesía hasta esa tierra, donde morirá en una batalla. Será Mil, nieto de Breogán y sobrino de Ith, quien en venganza por su muerte embarque también rumbo a Irlanda y una vez allí someta a las tribus locales.

El Libro de las Invasiones, procedente de Irlanda por primera vez en Galicia, ha formado parte de la exposición Galicia, un relato no mundo organizada en la Cidade da Cultura (Santiago de Compostela) desde noviembre de 2019 hasta abril de 2020.

 

Escultura de Breogán frente a la Torre de Hércules (A Coruña)

 

La sociedad de la Edad de Bronce en Galicia

Al mismo tiempo que establece relaciones comerciales con Bretaña, Inglaterra, Portugal y el Mediterráneo, la sociedad del Bronce practica con mayor intensidad que en el Neolítico la agricultura cerealista, entre otros motivos gracias al uso del arado y mejores herramientas, y también intensifica la cría de ganado, garantizando así la alimentación sin depender tanto de la caza.

Con la aparición del bronce va desapareciendo la igualdad entre los hombres y entre los pueblos, ya que quienes poseen este metal someten a aquellos que no lo tienen. Así es como junto a los pastores y agricultores surgen los guerreros, que necesitan jefes que los lideren, por lo que la sociedad comienza a establecer una jerarquía.

La utilización de joyas como signos de distinción social por parte de una élite militar y comerciante parece evidenciar esta mayor jerarquización y desigualdad social respecto a períodos anteriores.

También los ritos funerarios cambian sustancialmente. Desaparecen las tumbas colectivas propias del megalitismo y surgen los enterramientos individuales. Los difuntos son enterrados con su ajuar correspondiente en cistas, pequeñas tumbas individuales construidas con lajas de piedra verticales cubiertas por una losa plana. En este momento combinan tanto la inhumación como la incineración, manteniendo igual que en el Neolítico la presencia de gravados, con motivos geométricos y simbólicos en las piedras de las cistas.

 

Reconstrucción de la Cista de Taraio. Museo Arqueológico Castelo de San Antón (A Coruña)

 

Además de los ajares funerarios, la deposición de tesoros fue algo muy común en esta época en las áreas periféricas atlánticas, desde Holanda y Gran Bretaña hasta el noroeste de la península ibérica, siendo una costumbre que desapareció hacia el final de la Edad del Bronce. A menudo fueron depositados en ríos y lugares inaccesibles, lo cual ha sido interpretado como ofrendas a los dioses. Los materiales que más abundan en los ajuares y depósitos encontrados, son instrumentos y armas de bronce (espadas, puñales, flechas, hachas), joyas de oro y en menor medida alguna joya de plata.

 

Orfebrería prehistórica en Galicia. El Tesoro de Caldas de Reis

El depósito de As Silgadas, conocido como Tesoro de Caldas de Reis, con un peso total 14,9 kgs, es el mayor conjunto de objetos de oro encontrado en la península Ibérica y uno de los más importantes de Europa. Su origen se sitúa entre 1500-1600 a.C.

Los depósitos son conjuntos de materiales prehistóricos retirados intencionalmente de la circulación ocultándolos con frecuencia en lugares señalados geográficamente, como es el caso de cruces de vías de comunicación, y que incluyen varios objetos metálicos.

El conjunto del Tesoro de Caldas, expuesto en el Museo de Pontevedra, conserva actualmente 41 piezas de oro: múltiples aros, 3 vasos, 1 peine, fragmentos de barra y fragmentos de una lámina de tiras.

 

Fotografía Concello de Caldas de Reis. Tesouro de Caldas de Reis (Pontevedra). Expuesto en el Museo de Pontevedra.

 

Las primeras herramientas y armas prehistóricas de metal fueron fabricadas en cobre y después en bronce. Sin embargo, el oro se empleaba para los objetos de adorno, con una finalidad simbólica o ritual. Eran bienes de prestigio, una exhibición de poder, riqueza o jerarquía individual o comunitaria, que podían servir como ofrenda ritual, depósito votivo o formar parte de un ajuar funerario o también podían ser objeto de intercambios comerciales o utilizarse para acumular riqueza o como medida de valor antes de la moneda.

Los artesanos metalúrgicos y orfebres prehistóricos que fabricaron estas joyas a partir de oro de procedencia aluvial, desarrollaron técnicas complejas de elaboración como el vaciado en molde y la fundición a la cera perdida.

 

Casco de Leiro (1000 a.C. – 800 a.C.) Rianxo, A Coruña. Expuesto en el Museo Arqueológico e Histórico de A Coruña.

 

Arte rupestre en Galicia. Los petroglifos

La manifestación artística más destacada que encontramos en Galicia durante la Edad de Bronce son los petroglifos o insculturas, un conjunto de grabados sobre rocas al aire libre que representan formas variadas: motivos zoomorfos, antropomorfos, geométricos, ídolos, escenas de caza, viviendas, armas, embarcaciones, carros…

A pesar de que desconocemos su significado, interpretamos que podrían tener un carácter religioso, alguna relación con el culto al sol, o una función de delimitación del territorio de una comunidad agrícola.

Gracias a los petroglifos encontrados entendemos que las viviendas de la Edad de Bronce eran cabañas circulares u ovaladas fabricadas a base de barro y madera con tejado vegetal, en algunos casos quizás con estacas de madera rodeando los poblados.

Existe una gran afinidad entre los petroglifos de motivos geométricos y circulares hallados en Galicia y los encontrados en las Islas Británicas, por lo que a menudo se les atribuye un origen común. Su distribución geográfica en el territorio gallego es muy desigual, concentrándose en la ría de Pontevedra, la ría de Vigo y el valle del río Lérez.

 

Petroglifo de Tourón (Ponte Caldelas, Pontevedra).

 

Parque Arqueolóxico da Arte Rupestre de Campo Lameiro

Campo Lameiro, Pontevedra.

Campo Lameiro es el núcleo principal del arte rupestre en Galicia y una de las mayores concentraciones de petroglifos de toda Europa, que podemos contemplar en su emplazamiento original. Entre todos los grabados, destaca una de las representaciones más espectaculares de Galicia, el gran ciervo del petroglifo Laxe dos Carballos.

El recorrido, de aprox. 4 kilómetros, incluye la recreación de un pequeño poblado de hace unos 4.000 años, integrado por varias cabañas, estructuras de almacenamiento y cercados para los animales construidos con los mismos materiales que en el pasado, pretende acercar al visitante a la vida cotidiana durante la Edad del Bronce.

 

Petroglifo Laxe dos Carballos. Parque Arqueolóxico da Arte Rupestre de Campo Lameiro (Pontevedra).

Petroglifos de Mogor

Marín, Pontevedra.

Entre los grabados encontramos cazoletas, laberintos y algún cérvido. El más conocido de todos los petroglifos de Mogor es el denominado Laberinto de Mogor. Es un motivo atípico en el conjunto del arte rupestre gallego, de grandes dimensiones y en buen estado de conservación. El significado del laberinto, que tiene una gran similitud con otros encontrados en Laponia, Finlandia, Islandia e Inglaterra, aún no se ha descifrado, aunque se asocia con ritos funerarios o ritos de la fertilidad.

 

   Petroglifo Laberinto de Mogor (Marín, Pontevedra).

 

Área Arqueológica de Tourón

Ponte Caldelas, Pontevedra.

Las formas de los petroglifos del Área Arqueológica de Tourón destacan por su originalidad, tanto en los motivos geométricos como en las escenas de caza. Los cérvidos son uno de los motivos más representados en los petroglifos gallegos (en manada, pastando o en período de celo). El ciervo se relaciona con la luz y la fertilidad.

 

      Petroglifo de Tourón (Ponte Caldelas, Pontevedra).

 

 

 

¡Ahora es tu turno!

¿Cuál será el lugar donde empezarás a descubrir el arte rupestre y los tesoros de la Edad de Bronce en Galicia?

Te leo en las redes sociales y en los comentarios.

 

Para profundizar sobre la prehistoria en Galicia, te animo también a descubrir las interesantes manifestaciones artísticas del Megalitismo en Galicia.

 

Lidia de la Fuente

Licenciada en Humanidades y Guía Oficial de Galicia en alemán e inglés.

 

 

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